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ROMANCERO ROMÁNTICO Y REPROCHADOR

Hoy quise ordenar las cosas
de nuestro amor, ¨el que ordena,
(decía siempre mi viejo)
mucho más rápido encuentra.¨

Pero adentro de la caja
sólo estaban mis poemas,
bien ubicados por página
y separados por tema.

No encontré de vos ¡creéme!
mi amor... una sola huella,
pero sí un vacío inmenso
que desbordaba en la mesa.

Ni un ¨te quiero¨ en un papel. ;)
Ni el recuerdo de una fecha.
Ni grabada mi inicial
en una medalla hueca.

Ni un osito de peluche. ;)
Ni un angelito de tela.
Ni un trébol de cuatro hojas
por si la suerte se emperra.

Ni el pétalo de una rosa
con su antigua primavera.
Ni una carta con tu firma
escrita de puño y letra. ;)

Ni el papel de un chocolate
con una frase traviesa.
Ni el envoltorio plateado
de un caramelo de menta.

Ni el símbolo de un anillo.
Ni el eco de una promesa.
Ni un juramento cifrado
sobre el perfil de una piedra.

Ni el nombre de una canción
que nos gustara...qué pena...
(Qué divino hubiera sido
tener una ¨canción nuestra...¨)

Ni dos entradas al cine.
Ni el brillo de una tarjeta. ;)
Ni un corazón dibujado
arriba una servilleta.

Como si el mismo Destino
se empeñara con firmeza
en no guardar un vestigio
de esta extraña historia nuestra…

Como si fuéramos nada,
como si el Cielo quisiera
borrar con ensañamiento
tu nombre de mi cabeza.

(Por suerte) para evitarlo,
siempre estarán mis poemas,
luchando a verso y espada
para ganar la contienda.


Hoy quise ordenar la caja
de nuestro amor, ¡qué tristeza!
sentí al no encontrar de vos
ni la más mínima huella.

Gracias a Dios y la Virgen,
me topé con mis poemas,
bien ubicados por página
y separados por tema.

Llovía, y quise ordenar…
como te dije, ¨el que ordena,
(siempre decía mi viejo)
mucho más rápido encuentra…¨