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POR DARTE TODO

Te abrí mis puertas, y por darte todo,
te di mis ojos de estrellas caídas
del cielo raso. Sin que me lo pidas:
te di una mano, y el brazo, y el codo...

Te di mis sueños sin pulir. Mis besos
(ésos que antes ¡nunca! había dado)
Te di a escondidas mi mejor pecado.
Te di manzanas, espigas, excesos.

En fin, te di, contando a grosso modo,
mi capital más caro y sin las bridas
también dejé mis letras malheridas
sobre tu cama.
Che… por darte todo,

estoy notablemente más liviana…
Ya me crecieron dos alas preciosas,
no me amedrentan cumbres borrascosas
y tengo un brío que no se amilana.

En fin, sin lastre, sin vos, sin la espada
de tu recuerdo, soy un clon de Pucca
o Superman con lentes y peluca,
llena de fuerza y miedo a… casi nada.

Le saco un metro a aviones y a querubes,
la voz del viento ¡a volar! me exhorta,
y -como sé que total no te importa-,
tengo planeado conquistar las nubes.

Perdonarás- espero- mi osadía
por despegar sin queja ni lamento,
y por contarte que no me arrepiento
de haberte dado tanto, vida mía…