.

.
©

LOS COSTOS DEL CORAJE








— Los que se animan se van en sangre.
El mar los choca. La luz los quema.
La sal los hiere. Tragan la flema
de los que escupen como un enjambre


de avispas locas con aguijones
envenenados. Los que se animan
cargan las piedras de los que miran. 
Y dan en pago sus corazones.


Los que se animan son incendiados
sobre la pira sin previo juicio
y flagelados por los prejuicios
de los que nunca fueron juzgados.


Los que se animan son la comida
de los leones que se mantienen
con carne herida. Rotas sus sienes: 
los que se animan generan vida.






— ¿ Y los que no…?

— Se mueren antes, lento y prolijo, 
sin darse cuenta, sobre sus hijos.