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PARA NO MORIR DE UN GOLPE








I
Volver a la fuente es
escribir en soledad,
con la ventana a la calle
cerrada de par en par.

Con los dedos en las teclas
y los ojos sin nublar.
Con la hoja en blanco perfecta
dejándose fecundar.

II
Mil veces querer, poder,
quedarse y recomenzar,
aunque las piedras sean mármoles,
y las voces no estén más.

Aunque las flores sean sólo
una nostalgia de azahar,
y la arena de estas pistas
un cementerio de mar.

III
Vital oxígeno es
hacer versos sin pensar
que la fragua está en los otros…
porque los otros (no están).

Porque se fueron un día
de invierno, sin avisar...
y yo no quise aceptarlo,
por miedo a la oscuridad.

IV
Volver a la fuente es
prescindir del ¨qué dirán¨,
y escribir aún sobre el agua
sin agobiarse jamás.

Porfiarle al paso del tiempo,
ser un granito de sal,
que el agua de lluvia rompe
con su punzón de cristal.

V
En resumen, vivir es
hacer poesía, sin más,
y aunque el silencio me abarque,
creer que vos siempre estás.

Y aunque la Sombra me invada
como un fuerte Leviatán,
y me pulsee con ganas
pensando que va a ganar;

VI

y aunque la Luna se eclipse,
o el Sol no quiera alumbrar,
y todos nos den la espalda
por darse vuelta... nomás...




en la Ermita de los Sueños
nunca dejo de rezar,
porque se muere ¡de un golpe!
el que deja de soñar.


















Porque se muere ¡de un golpe!

el que deja de soñar.