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CARTA ABIERTA A ADÁN









I
No te fíes de las damas
con sonrisas carmesíes
y sumisas… ¡No te fíes!
Guardan rojos lanzallamas

en los pliegues de sus camas
(y a los principios dorados
siguen fines chamuscados),
y los héroes que se animan
a tales guerras terminan
como rendidos soldados.


II
Te harán los días más gratos
con sus faros de neón,
disfrazarán su león
ronroneando como gatos;

y entre placer y arrebatos,
con tal derroche de piel,
serás presa de Luzbel
en un doméstico infierno,
con doble castigo eterno
por confiar de lleno en él.



III

Untarán tu pan con hiel
de su lengua almibarada,
pero en tu boca engañada
sabrá a mermelada y miel.

Serás el Rey de Babel,
y en copas de agua pasada
te harán beber de la Nada
mezclada con tus desechos,
en tu reinado maltrecho
de corona simulada.



IV

Complacido y satisfecho,
te sentirás propietario
de tu propio carcelario,
sin voz ni voto en el hecho,
y con el mismo derecho,

que le asiste a un pobre preso
a instantes de su deceso,
luego de ser condenado
a morir acribillado,
sin juicio, ignorado y leso.


V

Nadie vede lo gozado
al tocar la faz del cielo...
(aún si te queme en su fuego
un Satanás disfrazado

de angelito alicortado,
bajo su manto tejido
con embrujados anzuelos
y falsarios espejuelos,
por el mismo Diablo urdido)


VI

Pero al menos yo he cumplido
con la preclara misión
de advertirte con razón
mi tan noble cometido;

sabiendo, querido amigo,
que nada de lo expresado
tu corazón cautivado
acusará recibir,
pues el que no quiere oír…
no admite haber escuchado.


VII

Y por decreto firmado,
no habrá celdas con más flores
que las erigen amores,
ni preso más encantado,

que el que de exceso ha pecado
abriendo su corazón,
pues ya ha dictado el Señor
que si has pecado de exceso
tendrás más perdón por eso,
que por pecar de omisión.


VIII

Y aunque en las hembras creyeres
a pesar de sus engaños,
serán más bienes que daños
los que en tu barca te lleves;

pues si un día aciago y breve
con un malvado desliz,
la Fría Dama en un tris
trama en tu cuerpo su nido,
dirás que en paz has vivido,
y muerto …¡más que feliz!