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SOLTAR
























Soltó su nombre como aquél que suelta
una gaviota en una tarde clara,
la mano abierta como si dejara
la vida misma en una sola vuelta.


Ya no podía retenerlo, era
un sol oscuro, un mar antiguo seco,
no había nada más que un hondo hueco
en el lugar que ayer resplandeciera.


Soltó su nombre amándolo... - lo añora-
(cualquiera suelta lo que ya no ama),
el verdadero desafío clama
por libertar a lo que más se adora.


Lo vio alejarse como aquél que ve
hasta el postrer reflejo a quién lo deja,
le dio la espalda como el que se aleja
con una digna punzada de fe.




Lloró en silencio por él (lo adivino)
y a paso firme, continuó el camino.