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EL OCASO DEL POETA







Seis días que parecen seis milenios.

Puñal- de sien a sien- es invisible.
Le duele sin parar,  aunque no sangra.

La mano izquierda pesa toneladas
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asdfg asdfg  a  s  d f g    a    s    d    f    g




La zurda es habitáculo de hormigas,
(por suerte…   patea con la otra).


Espera la sentencia,  la condena,
la falsa alarma o algo o poco o nada
hojeando un libro antiguo de Aristóteles
que enseña a componer buenas tragedias.


La diestra no le falla y el ratón
pasea por los fríos monitores
de modo igual que un hilo color sangre
cuartea el blanco mar de los glaciares.


Medita de lo inútil de las lágrimas,
lo inútil de parir algunos libros,
lo inútil de firmar algunos versos,
lo infausto del Amor,  cuando se apaga,



y el hecho de vivir o de morir
habiendo escrito en páginas de viento.