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CARTA RECIBIDA ANOCHE








I

Tenemos alas. Miranos.
No hay reja que nos habite
ni miedo que nos evite
tender invisibles manos,


y andar el aire, ese imperio
intangible, inabarcable,
de límites impensables,
que encierra el mayor misterio.




II

Tenemos alas. Las cuerdas
no nos ataron los pies.
Nacimos libres, después
burlando toda mancuerda


vamos cumpliendo un destino
precioso, franco, sin vueltas,
encantadas y resueltas
a mostrar un don divino.




III

El don de la Libertad
que no se compra ni vende,
y que sólo se desprende
de la propia voluntad.


Sólo existe un carcelero
y habita en nosotros mismos,
pero es un pobre espejismo,
y hay que quitarle los fueros.




III

No damos explicaciones,
no le tememos al viento,
y no está en nuestro argumento
suplicar contemplaciones.


No nos debemos a un hombre,
no nos encierra una casa,
no nos cubre una coraza,
no nos ata ningún nombre…


Y si nos niegan la mano,
y si nos falta un consuelo,
nos vamos ganando cielo
a buscar otro verano.




III


No somos menos finitas
que tu medrosa existencia,
no nos hieren las ausencias,
no nos desvelan las cuitas.


Nos labramos nuestra suerte.
Y algún día... ¡ igual que a vos !
por un decreto de Dios,
nos va a derrotar la Muerte.


Y en ese mismo momento,

no vamos a andar pensando,
ni tejiendo, ni llorando
ningún arrepentimiento.












Tenemos alas.

Miranos.

Son el ángel que nos salva.

Y aunque sea, con el alma,

copianos.