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©

MILONGA LÍRICA







I

 


YO,

para versearte he nacido.


Fuiste VOS el elegido
en este extraño sainete
(como a quien le cae un rayo)
y si no te d´entra el sayo...

jodete.




 




Que otra te espante la yeta,
que otra te tienda la cama,
que otra te planche el piyama
y te airee las chancletas;

 

que te dore las chuletas
y que te cosa el botón
mientras te lava el calzón
zurciendo tus camisetas.

 

Yo te trazo un corazón…,

che,

Yo nací pa´ser poeta.



 


II

 

No sufro de mal de amores
ni celos tengo, confieso

y aunque suene raro eso,
a cada cual sus labores:

para el perfume, las flores
y para el perro, los huesos.


 

Yo soy el ángel confeso
que te evoca cada noche
sin el mínimo reproche ****
y en un silencio total,
empañando hasta el cristal
con un volcán como broche.


 


III

Los varones que me tienen,
(los que el nido me calientan)
sospecho que no se tientan
con mis intensos vaivenes;

 

ni pienso que se entretienen
con mis rubios alaridos,
con mi lengua doble filo

 

ni con la hiel gusto a miel
de la que está hecha la piel
que envuelve mis pocos kilos.

 


Me temo, no los antojan
mis versos de cal y arena….

 

quizás lo haga una morena
doble pechuga o la roja
melena que al aire arrojan
con donaire la vecinas.

 

Eso no apura mi inquina;
al contrario, lo fomento,
pues mata el aburrimiento
que esas musas los alienten,
y a casa traigan la ardiente
llamarada de otros vientos.

 


Y aún así, no me amedrento,

pues nací pa´la poesía.


 


IV

Eso no quita que un día
de una mañana cualquiera
en una cualquier vereda
de alguna cualquier esquina,

 

la vida, por accidente,
bichito mío, otra vez… 

(sabrás que no hay dos sin tres... )
nos haga chocar de frente,

 

del revés o del derecho,
pecho a pecho, faz a faz,
y que pasemos sin más,
de los dichos a los hechos.

 

Y una vez o cien mil veces,
arriesguemos reemplazar,
como dos locos de atar
tanto ruido por las nueces.

 

Que el destino se enrevese,
que las reglas se distraigan;
que las fórmulas se caigan
con un rugido de mar,

 

y a fuer de tanto sonar,
que los ríos… agua traigan.




 

- ¿Y si no fuera a chocarte?

- ¿Y si ya no sucediera?

Y si ya no sucediera,
viviré para versearte…


 



V

Y espero que en el postrer
derrotero en que has de ver
la hora cruel donde la Parca
te imponga su helada marca

 

me recuerdes aunque sea
en un verso, en un poema
de todos los que te he escrito;

 

mientras la otra ¡dando un grito!
te improvise una elegía,
te llore llantos de amor
y arroje la última flor
sobre tu lápida fría.

 

¡ Que ella se tome la sopa !
de tu copa de miserias,
yo te abrazo las arterias
por debajo de la ropa,

 

con la paz con que la gota
la infrangible roca horada,
voy lidiando esta cruzada
de mesalina discreta,

 

y así, furtiva y secreta,

yo te toco sin tocarte…

Yo nací para versearte.




Yo nací pa´ser poeta.




=)

































YO,
para versearte he nacido.


Fuiste VOS el elegido
en este extraño sainete
(como a quien le cae un rayo)
y si no te d´entra el sayo...



jodete.







;)