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ROMANCES DEL BUEN RECUERDO

Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma,
o ramillete con alas,
cuando las etéreas salas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma;
¿y teniendo yo más alma,
tengo menos libertad?



Don Pedro Calderón de la Barca (1600-1681)
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Lo bueno dura muy poco.
Reporta sublimidad,
y su atributo reviste
carácter de excepcional.

Los seis sentidos lo copian,
y por regla general,
se nos queda en la memoria
por toda la eternidad.

Entonces, cuando las nubes
nos sofocan sin piedad,
la luz de una antigua estela
nos ayuda a respirar.

Tu recuerdo atesorado
(imposible de valuar)
se me ha vuelto una defensa
contra toda adversidad.

Una especie de madero
gigante en medio del mar
y una bandera invisible
de infinita libertad.

El alma tiene ese don
prodigioso de grabar
lo bueno y lo malo ¡siempre!
con la misma intensidad,

y así, por el sólo arresto
divino de compensar,
cuando el llanto nos ahoga…
el sol nos viene a salvar.

Necesitaba escribirlo
por mera formalidad,
y por supuesto, decírtelo
por costumbre, nada más…


y así, por el sólo arresto
divino de compensar,
cuando el llanto nos ahoga…
el sol nos viene a salvar