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LA PREGUNTA DEL MILLÓN...










I

Ni el sol presiente que su antorcha es vida,
ni el viento advierte que impulsa a la arena;
y hasta la activa savia pulsa ajena
ante el milagro azul de las glicinas.


II

La nieve ignora que la primavera
deshilará su faz delicuescente,
como no sabe el núcleo incandescente
de los volcanes, que arderá su esfera.


III

Las cosas pasan, no siempre hay razones
que se nos muestren claras y seguras.
A veces nunca encontramos las puras
y originarias causas. Son cuestiones

que rotulamos de ¨azar¨ o ¨destino¨,
o voluntad que baja del Eterno,
o de maldad conque en el rojo Infierno,
nos van marcando de a poco el camino.


IV

Amarte así, sin límites, sin nombre,
sin fundamento, juicio ni sentido,
sin un atisbo de haberlo querido,
y por encima de todos los hombres…


¿ Será un milagro, un hecho de excepción,
una fortuna, una casualidad,
un caso grave de anormalidad
o el resultante de una maldición?


¿Conspiración de Dioses del Islam,
obcecación, capricho, estupidez,
o convención del Mundo del Revés?
¿o del Olimpo…? ¡Cupido y la p…! (¡chan!)



V

¿ Será delirio, proeza, pecado,
o algo más simple, así… más natural …? ;

y separando el soto del rosal,

¿lo más espléndido que me ha pasado…?
































¿lo más espléndido que me ha pasado...?